Para millones de personas, la mañana no empieza oficialmente hasta después del primer sorbo de café. Sin embargo, más allá de la dosis de energía instantánea y del placer de su aroma, esta bebida tan popular podría ser una de las mejores aliadas para la salud de nuestro organismo, especialmente para un órgano clave: el hígado.

Cuando el hígado enferma sin dar señales

Un nuevo cuerpo de evidencia científica se suma a lo que los investigadores vienen estudiando desde hace años. Tomar café de manera cotidiana, ya sea descafeinado o con cafeína, se vincula con una menor probabilidad de desarrollar diversos padecimientos hepáticos en comparación con quienes no lo consumen.

El escudo protector del café

La idea de que el café protege el hígado es uno de los hallazgos más consistentes en la investigación sobre nutrición y salud. Diversos análisis demostraron que los consumidores frecuentes presentan menores tasas de cáncer de hígado, cirrosis y enfermedad del hígado graso no alcohólico.

Los científicos atribuyen esta protección a los compuestos químicos presentes en el grano, los cuales ayudan a reducir los procesos inflamatorios. Además, el café contiene ácido clorogénico, un componente que mejora la respuesta del hígado a la insulina y favorece su correcto funcionamiento metabólico.

Lo que reveló el último estudio

El estudio más reciente sobre el tema fue publicado en la revista Clinical Gastroenterology and Hepatology. Para llevar a cabo la investigación, un equipo de especialistas de la Universidad de Ciencias de la Salud Cedars-Sinai realizó un seguimiento a cerca de 355.000 adultos durante un periodo medio de 13 años.

Los resultados mostraron que consumir cinco o más tazas de café al día se asoció con un riesgo un 47 % menor de desarrollar cáncer de hígado y un 32 % menor de sufrir cirrosis. Asimismo, las personas que consumían café de forma habitual mostraron un 42 % menos de probabilidades de fallecer a causa de enfermedades hepáticas durante el periodo en el que se realizó el seguimiento.